Desde la barrera

La tragedia vuelve a teñir de carmín las zancadas sobre el asfalto. El sufrimiento se torna en profundo dolor por la pérdida de 2 de los nuestros mientras materializaban su pasión. Francisco y Juan se despidieron de nosotros con las zapatillas puestas.

En estos momentos, todos tratan de encontrar una explicación a tan siniestro desenlace. Se plantea la necesidad y obligatoriedad de un reconocimiento médico. Y si bien, también lo veo conveniente, creo que este no es la fórmula magistral para erradicar estos infortunios. Sólo una parte para minimizar los casos.

La semana pasada, aunque no corriera, no quise perderme una de las grandes fiestas atléticas de la capital, y salí a animar desde el primero al último de la Asics Media Maratón Villa de Madrid. Cerca del kilómetro 8, durante más de 40 minutos ví pasar a todos los corredores, los más diferentes ritmos de carrera, caras de satisfacción y sufrimiento, seguramente, cerca, o más de 60 años de diferencia entre el más joven y el más longevo de los participantes. Hombres, mujeres, expertos o iniciados persiguiendo la meta.MMMadrid2016

Mi asombro fue observar a algunos runners caminando sin tan siquiera haber alcanzado la mitad de la prueba. Se podría pensar que, quizás, hubieran salido por encima de sus posibilidades y lo estuvieran pagando a esas alturas de la carrera. A mí, no me dio esa sensación. Valga por delante que no trato de juzgar el esfuerzo de nadie. Sólo valorar si esas personas estaban realmente preparadas para correr 21 kilómetros, y aunque los pudieran acabar, pienso no habían realizado el entrenamiento adecuado para completar una media maratón.

Nos ha atrapado la vorágine del running, nos hemos subido a un tren de alta velocidad hacia la ultra distancia sin límites. Con la diferencia que la máquina no es de vapor, ni eléctrica, nuestro corazón bombea con más calma que nuestro inconsciente, (sí inconsciente, más que subconsciente) insaciable de nuevos retos. El organismo necesita su tiempo de preparación, no son días, ni meses, puede que requiramos años de trabajo para enfrentarse a distancias mayores. Al igual que la recuperación, precisamos dar descanso al cuerpo tras tan exhaustos esfuerzos.

Alcobendas2015

No podremos saber los motivos de tales pérdidas, quizás, tristemente, puede que nunca consigamos erradicar el 100% de los sucesos, pero sí poner de nuestra parte para que sigan disminuyendo.

Un fuerte abrazo a familiares, amigos y compañeros de Francisco y Juan.

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