24 horas después del maratón

Han pasado 24 horas, al menos eso dice el reloj, porqué a mi me parece que ha transcurrido una eternidad, desde que ayer me enfrentara a la distancia que, el bueno del soldado Filípides, tuviera a bien instaurar para la Historia.

Todo mi cuerpo da cuenta que ayer peleó en una árdua contienda. Camino con dificultad, merced a la gran ampolla del pie izquierdo, casi ni puedo calzarme las zapatillas, el roce de las, al menos 2, uñas dañadas me hace porfiar bajito en cada paso. Necesito liberar la tensión del hematoma que se ha formado debajo de estas. Es previsible y poco evitable que con el tiempo las termine perdiendo, aunque antes adopten un color amoratado muy característico.

Cuadriceps, isquios, glúteos, sóleo, gemelos, creo no hay ni un sólo músculo que al contraerse no proteste del exceso de trabajo que sufrieron ayer. Incluso abdominales y brazos están en huelga de realizar cualquier pequeño movimiento. Y ni mucho menos hacer algo que se parezca a la carrera. Las vibraciones del impacto agitan todos los paquetes musculares, provocando una desagradable sensación sobre mis agujetas.

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Las defensas al nivel de tus fuerzas.

Importante no bajar la guardia. Y más en época invernal, donde el frío se conjura con una bajada de defensas provocada por el extenuante esfuerzo, y somos blanco fácil para gripe y demás infecciones. Como ejemplo, yo misma, pasadas apenas 48 horas de terminar el maratón de Sevilla caía en las redes de un proceso gripal que me inmovilizó durante casi una semana.

El día después.

Tu cuerpo merece la recompensa a tanto esfuerzo y sacrificio acumulado. Dáselo sin contemplaciones. No hagas nada por lo que no sientas una imperiosa necesidad. Como mucho, date un baño, nada si quieres, puedes (y sobre todo) sabes. O acude a un spa a relajarte.

Que las ganas te guíen.

Durante semanas y meses hemos cumplido meticulosamente el plan establecido. Al igual que nuestro cuerpo, la mente necesita un kit-kat. La liberación de hacer lo que plazca sin pensar en lo que se le ordena y manda. Aunque siempre dentro de un orden. Es mejor cualquier actividad sin impacto que corretear sin descanso.

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Consejos doy que para mi no tengo.

No tengas prisa en volver a lucir dorsal. Aunque la euforia del momento nos lleve a sentir recuperados, no es cierto. Todo el desgaste al que hemos sometido al organismo requiere la consiguiente recuperación. No obstante, y salvo casos aislados, como compromisos con el equipo se puede saltar esta norma.

Punto y aparte.

Tras los, al menos, 10 días de descanso total o intercalado con alguna suave sesión alternativa. Comienza a correr de cero y de forma progresiva. Si buscamos tener una longeva vida deportiva, es necesario bajar un par de peldaños en nuestro estado de forma para poco a poco subir 3.

No hay recetas únicas ni universales, el secreto de una buena recuperación está en uno mismo. Mi consejo, deja que tus ganas te guíen.

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Va por ústedes

Tras varios meses de esfuerzo, muchos kilómetros acumulados, alguna que otra molestia, ciertos temores, pero infinitas ganas, llegaba el día de enfrentarse a los 42,195 metros del Maratón de Sevilla. Lejos de mi horizonte el objetivo de la mínima olímpica, las preseas del campeonato de España y tan siquiera mejorar marca. El plan estaba claro: ser cauta para intentar completar el maratón en el menor tiempo posible.

Creo tenía todo de mí parte. En el camino del soldado Filípides estaría escoltada por los mejores caballeros para tal batalla: Pablo Villalobos, cuñado y contrastado maratoniano. Y Javi García, mi otra mitad y el mejor duatleta de la historia. Amaya, con mis sobris repartiría los ánimos por todo el recorrido, al igual que Manolo y Gema, mis chicos aventureros de CorreConNosotros que hiper madrugaron para coger el AVE ese mismo día y llegar en el momento justo. Irene, Raquel y muchos otros amigos también me pegarían gritos en varios puntos.

(vídeo de los ánimos durante el recorrido)

Poco antes de las 9:00 de la mañana ya estábamos preparados bajo el arco de salida para lo que se preveía fuera una extenuante jornada. Desde el inicio, intentamos mantener un ritmo constante, con cuidado no fuera demasiado rápido. Pronto, formamos un grupo numeroso, en el que en todo momento fui arropada por mis caballeros y otros corredores. Los kilómetros pasaban con relativa comodidad. Hasta que, alrededor de la mitad de la prueba, comencé a disminuir la velocidad. Demasiado pronto para estar en apuros pensé.

La tentación pasó cerca.

Sentía que si quería llegar a meta el único recurso era aminorar la marcha, pero Javi y Pablo se resistían a ello y no dejaban de alentarme para que siguiera mi ritmo. En las inmediaciones del kilómetro 30 se encontraba el hotel en el que estuvimos alojados. Creo que, ni por un segundo, dudé quedarme en él, lo único que me asustaba era que Javi lo hiciera. Sus intenciones eran acompañarme hasta donde sus fuerzas le permitieran, previsiblemente, no más allá de ese lugar. Pero para mi tranquilidad, y asombro, continuó a mi lado.

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Deterneme que no retirarme.

No podía seguir corriendo. Mis piernas querían parar y yo también. Intenté engañar y complacer a mis deseos, planeé andar en los avituallamientos, aprovechar el momento para hidratarme y descansar. Pero sólo pude cumplirlo en el kilómetro 32, luego volví a caminar en el 36 y el 39. Crucé el puente Barqueta con las fuerzas justas, pero, unos metros más allá, donde apenas había público, divisé a lo lejos a Amaya con mis sobris. Oí alto, claro y con mucha fuerza como Ariadna me gritaba: “Corre Tamara, corrre!”. Ya no había opción a más paradas, tenía que sacar energía, de donde no había, para cruzar la meta. Por mis sobris y por todos los que han estado a mi lado, Javi y Pablo, que contra pronóstico se metieron en las piernas 42,195 metros para no abandonarme, mi club, patrocinadores y organización.

http://www.corriendovoy.com/atletismo/159130/zurich-maraton-de-sevilla-2016 (entrada a meta by http://www.corriendovoy.es)

No conseguí mi objetivo, pero cumplí un sueño. Cruzar la meta con Javi era algo que venía soñando hace tiempo. Quería pensar que esta podía ser la ocasión, pero sabía era prácticamente imposible que sucediera. Todo el sufrimiento se transformó en emoción cuando, de la mano, brazos en alto pasamos por debajo del arco. La maratón puede ser ingrata, pero acabarla siempre sabe a gloria.

Enhorabuena a todos los que vieron recompensado el esfuerzo, a los atletas que consiguieron pasaporte a los Juegos Olímpicos, a los que subieron al podium del campeonato de España y en general a todos los que cruzaron la meta.

Gracias a tod@s por acompañarme y estar a mi lado. Pronto más (y mejor).

Orgullosa de unos pies bonitos MCNY

Siempre digo que un corredor se viste por los pies. Esa extremidad, tan lejana como olvidada, es la gran herramienta para los devora kilómetros como yo. Y sin embargo, a pesar de su vital relevancia para nuestras zancadas, a menudo nos avergonzamos y los ocultamos a la vista de los otros. No nos parecen lo suficientemente bellos para lucirlos sin temor. Pero eso, va a cambiar. En Mi Calle Nueva York, han detectado este gran y contradictorio dilema de los runners. Y se han propuesto que el orgullo destierre a la vergüenza que sentimos por mostrar nuestros pies.

Sí, pertenezco a esa común especie de avestruz podal, que entierra los pies en la arena cuando estoy en la playa o los tapo bajo la toalla si es en la piscina. Rara vez llevo sandalias para que nadie fije sus ojos en mis pezuñas. Así que cuando me propusieron el tratamiento runner de MCNY no lo pensé 2 veces y reservé mi cita a sabiendas que ello podía cambiar mi perspectiva.

Allí, en la Calle Barquillo 39 estaba yo preparada para que las especialistas de Mi Calle Nueva York, me realizaran uno de los 3 tratamientos que han diseñado para atender las necesidades de los corredores y que acondicionan, rehabilitan y mantienen nuestros pies en perfectas condiciones para la carrera.

MCNY  L. 039

MCNY L. 039

En las instalaciones de MCNY, acogedoras, tranquilas y cálidas, me realizaron el tratamiento pre- running, que comienza con un baño templado y un cuidado minucioso de las cutículas, con aceite de albaricoque, para seguir con el correcto corte de uñas. En mi caso, las durezas, es uno de los problemas que aparecen y desaparecen si no los mantengo a ralla. Aunque vigilo no tocarlos justo antes de entrenar o cuando tengo muy cerca una carrera, ya que pueden quedar doloridos. Para terminar secando e hidratando adecuadamente y así evitar grietas y posibles durezas. Acompañado del esmaltado elegido.

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Mi experiencia no pudo ser más gratificante, que a pesar del frío, ganas me dieron de salir con las hawaianas de un solo uso que me proporcionaron. No podía estar más orgullosa de mis pies, así que, días después no desaproveché la oportunidad, y aunque hubiera entrado el invierno, me calcé unas sandalias y dispuse a presumir de uñas recién cuidadas y decoradas.

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Chicas, no lo dudéis, tenemos que estar orgullosas de nuestros pies, para lucirlos como se merecen dejad que os los traten en MCNY.

Zapatillas para la carrera

Un corredor se viste por los pies, su principal atuendo son las zapatillas. Son la prenda básica e indispensable sin la que los runners nos veríamos, en la mayoría de los casos, desamparados. Casi tantos modelos de calzado como personas podríamos encontrar ya sea en los lugares de entrenamiento o competiciones, como la próxima Rexona Street Run de Esplugues de Llobregat.

Cada persona requiere un calzado diferente en función de su morfología y pisada. Los hay que tienden en su zancada a cargar el peso corporal hacia el interior del pie. Son los llamados pronadores. Para compensar este desequilibrio, la zapatilla debería tener un refuerzo en el interior. Por el contrario, los supinadores, son el extremo opuesto y tienden a hacer el apoyo por la parte externa de la base del pie. Quienes poseen una pisada neutra, no sobrecargan la pisada hacia ningún extremo.

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Para la mayoría de corredores bastaría con dirimir que tipo de zapatillas se adecua a nuestra huella. Pero según se progresa e incrementa el espíritu de superación, de #HazMas tal como defiende Rexona Street Run, el siguiente paso, para continuar puliendo segundos a nuestros registros, sería optar por calzado específico de competición. Entre otras características, este difiere del óptimo para entrenamiento, por su peso más ligero, una menor amortiguación, y en algunos casos por una suela más agresiva, que proporcione mayor tracción en el asfalto o pista sintética.

Cuando se trata de mejorar los detalles importan y hay que limar cada aspecto que pueda llevarnos a conseguir nuestros retos. Las zapatillas son el material más específico y el que puede calzar los sueños.

Trofeo Jose Cano: la decisión

Hoy no paro de repetirme la frase de mi querido y admirado Domingo Gaitero, que afirma: la vida es un cruce de caminos, que se traduce en una constante toma de decisiones, en las que acertar o no hacerlo no depende de ti, sólo está en tu mano el hecho de tomarlas.

La mañana del domingo 22 de noviembre despertaba con sueño, fruto de la falta de horas acumuladas en los días previos. Algo cansada tras tardar en conciliar con Morfeo y huir de sus brazos en ciertos intervalos. Nada más abrir los ojos, enciendo el móvil y Amaya me pregunta porqué no voy a correr al Tofeo Jose Cano. Mi primera respuesta fue negativa, pero poco a poco, mi hermana, que bien me conoce me dijo que hacía buen día, el horario bueno y tal vez habría posibilidad de conseguir dorsal. Consiguió que comenzara a dudar y a replantearme el día. Algo dubitativa escribí por las redes sociales a la cuenta de la organización, que amablemente me da el teléfono del organizador, al que no quiero molestar, y de otra persona de la organización a la que llamo y me confirma me reservan un dorsal.

No hay marcha atrás. He tomado la decisión y hay que ser consecuente con ella. Rápidamente me arreglo y salgo de casa hacia la salida. Dorsal, calentamiento, minuto de silencio por las víctimas de los actos terroristas y a correr. El inicio favorable hace que los primeros compases sean frenéticos, y poco a poco, fuera relentizándome, las cuestas mermaran mis fuerzas y mi inconsciente se volviera conformista.

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El ritmo sé que no es bueno, pero me obligo a pelear por la tercera posición. Para mí un sueño hecho realidad. Si no recuerdo mal, unos 22 años antes, o tal vez 21, Canillejas fue nuestra primera carrera. Le debo mucho a este evento, que fue el paso inicial de nuestras vidas atléticas. Y por eso, el podium, más allá del tiempo, que sé es el peor de mis últimas participaciones, tiene un significado especial. El hecho de poder compartirlo con mi sobrina, oir sus gritos y que al terminar me diga que iba muy “bonita” vestida de rosa y azul, es la guinda para la felicidad.

Felices kilómetros!!

La ciencia de la felicidad

Cuando uno es feliz, lo grita a los 4 vientos. No hay que esconder el estado de euforia si el motivo te llena de alegría. Y así me encuentro, tras cruzar la meta de la Carrera de la Ciencia en primera posición. No es sólo la victoria lo que me gratifica, es un conglomerado de circunstancias que me satisfacen. Pero para entenderlo, hay que echar la vista atrás, y trasladarnos hasta el año 2006.

A punto de acabar la temporada 2005/06, posiblemente el mejor, o uno de los mejores momentos de mi vida deportiva, decido participar, por primera vez en la Carrera de la Ciencia. En esa época, con poco entrenamiento, tiraba de las “rentas” del buen verano, prolongado hasta Septiembre, y gozaba de un envidiable estado de forma. Recuerdo, aquella prueba como un paseo de rosas, el Paseo de la Castellana no me pareció tener ningún desnivel, y tan sólo sufrí, un poquito, coronando Alberto Alcocer. Paré el crono en lo que, en esa fecha, fue mi mejor marca personal, bajando, por unos segundos, de los 35 minutos. Tercer peldaño del podium y primera española.

Un año más tarde, las lesiones me impidieron entrenar con continuidad y eso resintió mi rendimiento considerablemente. Aún así, quise estar de nuevo en la línea de salida de Serrano. Carrera lanzada, como de costumbre, primeros kilómetros de vértigo, giro hacia Paseo Recoletos. Y en ese momento, ya mis fuerzas comenzaron a fallar, a partir de Colón, hasta meta, sólo recuerdo sufrimiento, una agonía que se agudizaba en las cuestas.

CSIC 2015. Ecuador de la prueba

CSIC 2015. Ecuador de la prueba

La semana pasada, de nuevo, sentí las ganas de disputar La Carrera de la Ciencia. Aunque las dudas y los fantasmas, de hace 8 años, planeaban sobre mi cabeza. Estaba dispuesta a sufrir, pero no quería agonizar en el asfalto.

Con puntualidad científica, a las 9:00 suena el disparo de salida y la calle Serrano se convierte en una alfombra de corredores. Con el asfalto mojado, y la velocidad de los primeros compases con pendiente favorable, cada uno, ocupa rápidamente su posición. Las primeras mujeres pronto formamos un grupo. Me sitúo detrás de Isabel Martínez, a la que considero, mi mayor rival, fruto de sus buenos tiempos conseguidos en pista este verano, es una corredora en progresión. Me siento cómoda, pero no quiero confiarme, sé que lo peor está por llegar.

Carrera de la Ciencia. Elena Casas

Carrera de la Ciencia. Elena Casas

Ecuador de la prueba. Es el momento decisivo. Intuyo que las fuerzas de Isabel flaquean, el grupo en el que marchamos se estira. Entiendo, no con ciertas dudas, que es la ocasión de intentar distanciarme, me voy decidida con mis compañeros de fatigas. El tramo más temido de Alberto Alcocer se acerca, cuando lo afronto, no siento la cuesta tan dura como la recordaba. Cada metro que recorro sé que es uno menos. Conozco lo que me queda, por eso intento alargar zancada cuando diviso en el horizonte la plaza de República Argentina. No miro atrás, pero agudizo el oído para oir los ánimos que le dan a Isa a su paso. Sé que no me puedo relajar, es un chica rápida. Aprieto los dientes hasta meta. ¡Sueño conseguido!

Reconozco que el tiempo no es tan bueno como hace 9 años, no voy a engañar a nadie, ni a mi misma. Pero eso, no va a empañar mi alegría por inscribir mi nombre en la Carrera de la Ciencia, una prueba que nació cuando aún yo estaba en pañales.

Equipo CorreConNosotros. CSIC 2015

Equipo CorreConNosotros. CSIC 2015

Y como broche final, la felicidad se multiplica al poder compartir estos momentos con Javi, y varios de los chic@s de CorreConNosotros que participaron, con buenos resultados, en la carrera.

Correr por romanticismo, 20 años después.

El cronómetro es nuestro implacable justiciero, dicta setencia tanto en la pista como en el asfalto. Detener el tiempo, parece que es nuestro objetivo cuando llevamos las zancadas al límite, braceamos intentando arañar milésimas a la marca. Conseguimos que el crono de cuenta de nuestro esfuerzo, pero, por suerte, el tiempo sigue, avanzan imperturbables los segundos, días, horas, meses y años, indiferentes a nuestras victorias o derrotas.

Y así han pasado 20 años desde que por primera vez visitase las pistas de Castellón, Gaetá Huguet, fue un nombre que quedó grabado en mi memoria para siempre. No sólo por no haber oído en mi vida dichas palabras, ni saber a que hacen referencia, porque en ese mismo sintético fue, hace ya 20 años mi primer campeonato de España, algo que puede ser anecdótico, pero que para mí fue decisivo.

Era 1995, acababa de conocer, por así decirlo, lo que era esto del atletismo. Mi recuerdo situa la primera competición a finales de 1994. Unos meses depués, militaba en categoría junior, lo que equivale a día de hoy al segundo año de juvenil. En aquellos años, aún existía la distancia de 10.000m en pista para las junior, no así el 5000m.l., pues se corría la distancia inferior, 3000m.l., por supuesto, el obstáculo femenino ni había llegado, ni se le esperaba. Tanto Amaya como yo, deambulábamos por todas las pruebas que nos propusieran, desde intentar saltar longitud al lanzamiento de peso, pasando por el 3000m.l. Aunque sí que es cierto, que preferíamos las carreras de fondo o medio fondo.

10km. Castellón 1995 (perdonar la calidad de la imagen ;-) ).

10km. Castellón 1995 (perdonar la calidad de la imagen 😉 ).

Según avanzó la temporada, me incitaron a correr 10 kilómetros en pista; con acabarlos “dignamente” obtendría plaza para el campeonato de España. A decir verdad, no sabía muy bien que era aquello, pero la idea parecía interesante a oídos de una adolescente, se traducía a un fin de semana en la playa con gente que conocía y otros que me apetecía conocer. ¡Eso no se me podía escapar de mis pies!. Tuve que hacer 2 intentos para conseguir que mi club diera el visto bueno. No hice una buena marca, sinceramente, y viéndolo tiempo después, era bastante malo, pero, acorde al entrenamiento que llevaba en aquel entonces. Fueron 3 días intensos y divertidos. Cuando acabaron, me propuse no volver a perderme la cita. Con tan mala suerte, pero buen criterio, que quitaron los 10 kilómetros del programa sub20. Comenzó así la búsqueda por conseguir marca, no sólo por tratar de mejorar, también con el objetivo de sumar buenas experiencias.

Competir y compartir hace 20 años

Competir y compartir hace 20 años

20 años después, el campeonato de España, esta vez en categoría absoluta, regresa a las renovadas pistas de Gaetá Huguet. Desde que lo supe, por puro romanticismo, lo añadí a mi lista de retos de la temporada. No sabía en que prueba lo intentaría, desde los 1500 metros a los 5km pasando por el obstáculos. Finalmente, y por descarte, lo voy a intentar este sábado, como última alternativa, en las casi 4 vueltas a la pista. El objetivo es parar el crono por debajo de 4 minutos 35 segundos, poco por encima de 3 minutos el paso por el kilómetro. Difícil, lo sé. Mi mejor marca en la distancia es 4:24.6, en la temporada, sólo he conseguido unos discretos 4:40.1 en mi segunda tentativa.

4:24 en Barakaldo 2003 MMP

4:24 en Barakaldo 2003 MMP

Lo consiga o no, el único fracaso del que lamentarme sería no haberlo intentado. Porque 20 años después el atletismo sigue aportándome experiencias y enriqueciéndome no sólo como atleta, también como persona.