Tengo motivos para estar triste, pero más razones para no rendirme

Como hace 6 años, volvíamos a Cáceres para afrontar el campeonato de España de cross por equipos. Una competición que siempre he disfrutado y dado lo mejor de mí. No en vano, desde el 2000 y hasta la fecha, salvo en una participación, siempre que he competido con los diferentes equipos, gracias al esfuerzo de todas, hemos alcanzado el podium.

El 8 de marzo de 2009, no fue mi mejor cross, pero sí hice una carrera valiente, con una primera parte entre las 4 posiciones delanteras, acabé siendo relegada a la 11 plaza, pero que valió para contribuir a proclamarnos campeonas de España con el Simply-Scorpio71.

campeonas cross 2009 Simply-Scorpio71

campeonas cross 2009 Simply-Scorpio71

Este domingo, el mismo lugar, diferente equipo, con mismas ganas, sabedora de no estar en la forma de aquel momento, estaba preparada para pelear con todas mis fuerzas. Pero no fue así. Intenté seguir el guión previsto, salir de menos a más, para acabar con garra. No lo conseguí, lo que remonté durante 3 kilómetros lo perdí en el último. Peleé en vano. No tengo excusas, no merezco compadecimientos ni ánimos. Fue sencillamente frustrante. Diluida esta tristeza por el gran papel de mis compañeras, que a pesar de mi desastrosa carrera, hicieron todas un carrerón y consiguieron colgar el oro al Dental Madrid Seoane Pampín y cumplir el sueño del gran Fernando Seoane Pampín. Gracias a Marta, Diana, Irene y Ana.

Oro Dental Madrid Seoane Pampín. Cáceres 2015

Oro Dental Madrid Seoane Pampín. Cáceres 2015

Pero tengo más razones para no rendirme.

El 9 de marzo, como hace 6 años, volverá a ser lunes. Como aquel fatídico día que marcó trágicamente nuestras vidas. Recuerdo despertar risueña, tras la alegría de la victoria del domingo, una mañana primaveral, que el sol calentaba cálidamente. Una temperatura y luz perfecta para recorrer El Retiro a la carrera. Al poco de salir de casa, desde una esquina, la misma por la que pasaba a diario, aquella que esquivé durante años, una voz familiar me gritó: “eso, eso, a correr”. Fueron las últimas palabras que le escuché decir a mi padre, para siempre.

Cáceres1

Estos días, me ha perseguido la mala carrera del domingo. Compararla con la de 2009 me frustraba más. Pero la reminiscencia de 6 años atrás, y aquella voz, también me ha empujado a sacudirme mis penas y continuar entrenando para atacar nuevos sueños.

Las penas también se alivian cuando se relativizan. Seguir a Juegaterapia en las RRSS, junto con mi Baby Pelón, me recuerdan los verdaderos motivos para sufrir y la suerte que tenemos por el mero hecho de tener salud. Y lo importante que es seguir disfrutando de hacer lo que queremos.

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