A 42 km de un sueño

Casi imperceptible ha pasado el verano sobre mis piernas, apenas hace unos días le dijimos adiós. Sin descanso, ni vacaciones, retando al calor y al sol día a día, tenía las vistas fijas en el Maratón de Berlín. A veces, con vacilaciones, sólo seguía con el convencimiento de poderlo conseguir. Un trabajo de “hormiguita” hacia el sueño de todo deportista.

Tras meses de entrenamiento, por fin llega el momento: el viernes aterrizamos en Berlín!!. No costó mucho descubrir por que está considerada una de las mejores maratones del mundo, los records del mundo lo atestiguan, pero todo lo que lo engloba lo convierte en un evento especial.

Alojados en el Hotel Maritim, apenas 1km de la salida, desde la llegada todo son facilidades. Las listas de salida arrojan grandes nombres y marcas estratosféricas. Todo está planificado al detalle: reunión técnica, reunión “pacer maker”, hasta un atlethes lounge en la planta superior del hotel para el entretenimiento de los citados.

Llego a Berlín unas horas antes que Amaya y Pablo; el viernes, hemos consensuado descanso, así que no tengo mucho que hacer durante la espera. Con algunos problemillas me acerco a la Expo Marathon, como todo en este evento: IMPRESIONANTE, los hangares de un aeropuerto son el escenario de al menos 4 salas interiores y diversas zonas de ocio exteriores. La recorro con prisas para poder volver al hotel a cenar con los españoles que ya habían llegado: Nimo, Jose Carlos y Granados. Poco antes de la media noche aparecen en un BMW (patrocinador) Amaya y Pablo y podemos retirarnos a descansar.

Sábado: desayuno, trote suave, con foto de rigor con la puerta de Brandenburger a nuestra espalda y reconocimiento a la inversa de los últimos km del recorrido, es un “truco” que suelo emplear para hacerme más cercano el tramo final. Unas rectas y a la reunión, donde nos dan las instrucciones para la prueba, anecdótica la sugerencia de dar muestras de euforia al cruzar la meta y no parar el crono de pulsera que desluce un poco la foto. Por la tarde recibimos a la segunda parte de la expedición: mamá y hermana pequeña, que empieza a ser fiel seguidora en mis maratones. Pequeño turismo por Berlín, al monumento del Holocausto y alrededores y pronto de nuevo al hotel a preparar los avituallamientos del día siguiente con 226ers.

Puerta_Brandenburger-224x300

A las 5:40 suena el despertador, y nos ponemos en marcha!! Desayuno, reposo, repaso de material y al paseíto tradicional de los atletas hasta la línea de salida. Dejamos las cosas en las carpas e iniciamos el calentamiento. A penas 10minutos antes de la salida nos indican debemos acudir a ella, me calzo mis Puma road racer III (el par destinado a las maratones, ya pide cambio). Separan a hombres y mujeres a ambos lados de la avenida, sólo las liebres de las chicas pueden aguardar detrás nuestra. En verdad, lo había pensado, pero no creí que fuera posible colocarme junto a Paula y Mikitenko en la línea de salida, a sus espaldas estaba esperando la cuenta atrás y el disparo de salida.

Con Paula, record del mundo maratón femenino

Con Paula, record del mundo maratón femenino

42,195m por delante!! La amplia avenida del inicio facilita un comienzo cómodo, sin atropellos  ni aceleraciones, pronto encontramos nuestro ritmo dispuestos a dejar que los km pasen y pasen; me coloco a la espalda de Pablo, que a estas velocidades va silbando, y contagia esa sensación de facilidad. Km5, primer avituallamiento, vasos!! No me gusta!! Si todo va bien, no creo que vuelva a hacer uso de ellos y me limite a mis propios botes. Km7, los ánimos de mi madre me sacan una sonrisa, llevaba ya tiempo buscando donde estaría. En el avituallamiento del km9, sufrimos un pequeño contratiempo… que solventamos sin dificultades.

Siguen pasando los km, al principio parecían bien colocados, sin embargo algunos empiezan arrojar tiempos muy dispares, mi “cálculo fácil”, de los 3km hace una estimación más próxima del ritmo real. Sobre los 15km, que es una referencia bastante exacta voy al ritmo marcado 55:00 – 3:40/km. A esas alturas, ya oigo a Yoli de vez en cuando darnos gritos desde la bici. Un runners español viene con nosotros, había entrenado para correr más rápido y de hecho nos ha pasado en la salida, pero se une a nosotros. Por ahora no hemos sido sobrepasados por ninguna chica, vamos viendo a algunas que se descuelgan y dando caza poco a poco.

Poco antes de la media maratón

Poco antes de la media maratón

Las sensaciones no son malas, pero tampoco me encuentro tan cómoda como en otras ocasiones; antes de la media maratón llega Amaya en bici, tras haber realizado los primeros km de carrera a pie. 1:17:28, vamos bien!! Estoy en medio de los pasos de las maratones anteriores y esa es buena señal. Más cerca del 22 comienzan las ondulaciones del terreno, subimos un pequeño repecho y volvemos a bajar, por un momento pensé que ya habíamos pasado el tramo ascendente, que creía constante hasta el 28, pero no, aún teníamos alguna elevación más por llegar. Es en el km27 cuando Pablo me anuncia su retirada, sabía que el momento estaba próximo, pero le pido abandone al final de la cuesta km28. Por ahí ando con una chica finlandesa, que ya habíamos cogido anteriormente y no llevaba un ritmo muy uniforme, me emparejo con ella, la paso y me vuelve a adelantar, marchamos más o menos a la par. Creo que es por el km30 cuando veo a lo lejos a Estela Navascues, me da la sensación que la estamos recortando metros aceleradamente, un km más adelante conecto con su grupo, intento dar algún ánimo y seguir a mi ritmo.

Noto que me empiezan a fallar las fuerzas, sobre el km33-34, son en esos tramos donde me veo por primera vez sobrepasada por mujeres, 2 chicas me adelantan, pero sigo a mi velocidad, quedan km decisivos y aún puedo pagar el sobreesfuerzo. Tengo ya localizado el km38, el punto más cercano a nuestro hotel, antes de llegar a Postdamer Pl. decido tomar aliento tras la espalda de yellow’s man (ha sido compañero al menos en media carrera), noto que las sensaciones mejoran, posiblemente haya cedido tiempo; A Amaya y Yoli aún las oigo algo con la bici, aunque ya nos las veo, porque el público empieza a ser más numeroso; sí que siento los ánimos de Marisa y Pepe, es la tercera vez que los veo y me gritan a mi paso, al principio no les identifico, pero se agradece enormemente el calor que transmiten. En el km 40, se hace un pequeño zig-zageo, veo un reloj, y hago un mal cálculo y estimo seré capaz de bajar mi marca personal, so pena, que mi ritmo ya es menor que la suma que realizo, aún así, no quiero conformarme y ya empiezo a restar metros sobre los 2km; mi espiritú de medio-fondista me insta a “apretar” leventemente. Enfilamos una enorme recta solo dividida por la Puerta de Brandenburger, km42 miro de reojo el reloj y pienso que aún puedo, pero según me acerco al cronómetro oficial, recorriendo los metros finales, voy viendo como los dígitos se me escapan y no soy capaz de parar el tiempo por debajo de lo deseado.

Foto de Marisa y Pepe, Km21

Foto de Marisa y Pepe, Km21

He llegado, sabor agridulce, he terminado enteramente, y eso no es poco en una maratón, la incertidumbre forma parte de la esencia de la distancia y de la gracia del “reto”; sin embargo, son tan pocos los segundos que separan la guinda de la amargura de acariciar un objetivo y no poder hacerte con él, que no puedo decir que esté contenta, aunque sí satisfecha.

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